jueves, 24 de septiembre de 2009

LA GRIPE A

Ahora que ya se han acabado las vacaciones y comienza el nuevo curso, con ese sabor agridulce de un descanso a medias tintas por la crisis, como pasaba antaño y si no que se lo pregunten a Genarín cuyas únicas vacaciones de verano eran las excursiones para merendar a la sobra de las seves de los prados del Medul, tenemos encima una nueva amenaza. Si no fueron pocos los esfuerzos de pasar estos días de estío montando y desmontando la tienda de campaña en cualquier camping de Asturias o Galicia, que con la falta de pecunia no se puede ir muy lejos ,y habernos olvidado de la comodidad de la habitación de un hotel, que aunque la hayan rebajado de precio, en tiempo de crisis, es prohibitivo. Pues bueno, con el lomo doblado de entrar a dormir en la tienda, vienen y nos dicen que ojo, que llega el otoño y con él viene la gripe A.

Que si, que hay vacunas suficientes , que van a vacunar a toda la población de riesgo, medicos, profesores, bomberos, bueno... la leche; que no es peligrosa, pero que aquí va a palmar la pila de gente, que no nos demos la mano, que no nos besemos (y de lo otro, ...ni se atreven a comentarlo) que hay que evitar lo lugares públicos (ósea, los bares... y de los otros ni se mencionan). Vamos, que nos espera un otoño aburrido, viendo la tele, y diciendo a la parte contratante (o diciéndote ella):”¿te has desinfectado bien?, porque sino no hay riqui-raqui”. Y empezando así, no hay manera...

Hay que verlo para creerlo, sobre todo en estas frías tierras de León. Los medios de comunicación, las conversaciones entre comadres, los mentideros oficiosos y oficiales, no hacen mas que hablar de lo mismo. Vaya aburrimiento. La gripe siempre ha atacado con furia en estas frias tierras, recordemos sin mas la epidemia de gripe del año 1917, llamada gripe española, que arrasó Europa con unos cuantos millones de muertos, y que, bien es recordarlo, en esa época ya vivía nuestro Padre Genarín.

Ministros/tras gobernantes/tas están muy preocupados por la incidencia de la pandemia en las empresas y el coste que van a tener que asumir. Otros, los/las medicos/cas, funerarios/rias, curos/curas, etc. también están echando cuentas sobre el incremento de que va a suponer para sus respectivos negocios la anunciada gripe A.

Y de paso, se barajan varias soluciones: habilitar hospitales, recopilar Tamiflu (dicho sea de paso, tiene nombre mas de pastel italiano que de medicamento), que si va a vacunar a toda la población o solo a las fuerzas de seguridad y alguno mas, todo, eso si, bajo “recomendación cientifica”.

Pero nos estamos entreteniendo y saliendo por los Cerros de Ubeda, como comentamos al principio, en la pandemia de 1917, cuando todavía no se habían inventado los antibióticos y a las gripes no las ponían todavía apellidos, nuestro Padre Genarín ya vivía, y en su pobre y limpia vida no tenia mas recursos que su ingenio y su ya famosa afición al orujo, así que paso esa pandemia siguiendo su sabiduría y su instinto natural y recomendando a sus amigos y contertulios de tabernas ese dicho ahora popular entre los leoneses:

“Al catarro, hay que darle con el tarro,
y si la gripe ataca,dale con la estaca,
que para estos males nunca hubo mejor remedio,
que el orujo y el calor de pecho ajeno.

Así libraron muchos leoneses esa famosa pandemia. Y nosotros seguiremos su consejo. No se si libraremos, pero si palmamos, por lo menos lo haremos satisfechos.

Y siguiendo sus costumbres,
que nuca fueron un lujo,
bebamos en su memoria
una copina de orujo.

viernes, 5 de junio de 2009

LAS ENSEÑANZAS DE GENARÍN PARA LA CRISIS

En estos momentos de crisis todos agudizan su ingenio en la búsqueda de soluciones y esto se expresa de muchas maneras. Últimamente en Internet circula un correo electrónico con una “solución casi infalible” que intenta demostrar como con quinientos euros se puede solventar una deuda en cadena que suman mas de tres mil, pero esta formula económica no es nueva. Lo que casi nadie sabe es que el origen de esta solución está los comienzos de La Cofradía de Genarín. La gracia que concede la devoción por Nuestro Padre Genarín junto a la lucidez que da la ingesta de orujo hace prodigios, “milagros” cada vez más necesarios, dada la situación de crisis total en la que se ha instalado nuestro país.

En la época en la que vivió Genarín, los años veinte, la crisis no era una excepción, era una institución. Aquí, en estas tierras, nadie tenia más que lo justo para malvivir y algunos se las tenían que apañar, con mucho ingenio y mucha destreza para poder llevarse una copina de orujo a los labios, demás de un trozo de pan y unos taquines de queso, como era el caso de nuestro Padre Genarín.

Pero esta historia no es de Genarín, sino de uno de sus discípulos mas aventajados, de hecho uno de los evangelistas que menos escribió, pero el que mas pagó, ya que su fortuna personal y su especial habilidad para los negocios le permitían ser generoso y esplendido a la hora de invitar a sus compañeros de farra a las copas de orujo que fueran necesarias para subir el nivel de alegría y de lucidez de la juerga. Se trata de Luís Rico.

Pues bien, Luís Rico, en un momento en el que tenia su piso de juergas, “la cachondoria”, con alguna reforma, le coincidió la llegada a León un famoso grupo de bailarinas cubanas que venían a actuar al “Lisboa”, famoso cabaret situado en la Calle de la Torre, y sabida es la costumbre de este generoso evangelista de que todas las cabareteras que pasaban por León, después de su actuación, pasaran por su casa a “tomar una copina y lo hubiera falta”. Como no tenia seguro que el retoque de su piso de juergas estuviera terminado quiso curarse en salud y acudió a un hotel céntrico, situado en la Calle Ancha, con el fin de reservar un salón y algunas habitaciones donde poder reunirse con sus amigos y las bailarinas cubanas. La reserva le costó quinientas pesetas que se las devolverían en el caso de que al final no necesitará disponer de las instalaciones del hotel.

Nada mas dejar el dinero en el mostrador, el dueño del hotel, apretado por deudas con diferentes suministradores, tomó los billetes y fue a pagar la deuda contraída con el carnicero, cuyo establecimiento estaba muy cerca, en una de las calles adyacentes al hotel. Este a su vez, corrió hacia la granja Esteban, afamado ganadero de los aledaños de León, y que le había amenazado con no venderle mas terneros a no se que fuera pagando lo que le debía. Esteban con las quinientas pesetas pagó a su vez al suministrador de cebada y piensos cuyo almacén, situado a extramuros de la ciudad, en el Barrio de San Lorenzo, y muy cercano a alguna de los establecimientos de “meretrices” que en aquel momento había en León. Este almacenista, solterón y amigo de ir probando, una a una, las “discípulas” que iban llegando a los prostíbulos de su barrio, tenía contraída una importante deuda con una de las “madam” que regentaba la mas importante casa de putas de la ciudad. Esta señora, debía a su vez el alquiler de varias habitaciones que usaba para ejercitar su servicios a ciertos clientes muy selectos y “reservados” de la ciudad, abogados, algún político y hasta un par de canónigos, y que por su condición de personajes “muy conocidos” no querían acudir al prostíbulo, satisfaciendo sus aficiones en la discreción de una habitación de hotel.

A los pocos días Juan Rico, visito las obras de su casa, comprobando, lleno de alegría, que la reforma estaría terminada para la fecha en la que esperaban el grupo de bailarinas cubanas, con lo que dirigiéndose al hotel anuló la reserva, recuperando las quinientas pesetas que había dejado de señal.

Nunca, este generoso evangelista fue consciente, de lo que había hecho. Su gesto genariniano había conseguido satisfacer las deudas del hostelero, del carnicero, del ganadero, del fabricante de piensos y hasta de la “madam” que regentaba una casa de putas en el barrio de San Lorenzo, sin que en definitiva le costará más que la propina de cuatro reales que dejó al mozo del hotel en el momento en el que le devolvieron la fianza. Y es que las enseñanzas de Nuestro Padre Genarín sirven para todo, hasta para los momentos de crisis.

martes, 19 de mayo de 2009

EL ÚLTIMO MILAGRO DE GENARIN

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Son muchos los milagros que se atribuyen a Genarín, tantos que no cabrían en un solo blog, milagros que solo se cuentan a los mejores amigos en una barra de bar con una copa de orujo o cualquier otro licor espirituoso; y no son milagros antiguos, hechos en los tiempos en el que él vivió o cercanos a esas fecha, no, son milagros de hoy en día, como el de ese periodista que aprobó el carnet de conducir después de siete intentos y después de una tremenda noche de copas con un cofrade de Genarín, privaron orujo y visitaron un “cenáculo” poco recomendable, donde retozó con una cubana de abundantes carnes y generosos gestos, hasta altas horas de la madrugada. Menos mal que no se hace control de alcoholemia para examinarse del carnet de conducir.
Pero esto ya fue hace algunos años. Este año ha tenido lugar un nuevo milagro, que, no por desapercibido, no haya tenido por testigo a miles de leoneses. Os cuento.
Este año, con la primavera rabiada, no se si por el cambio climático, por el calentamiento global, o por la crisis económica, tuvimos una semana santa pasada por agua, y sobre todo el Jueves Santo. Este día no pudieron salir las procesiones oficiales con sus pasos, esas tremendas esculturas llenas de un terror propio del mejor gore, que se pasean todos los años por las calles de la ciudad, a hombros de los sufridos costaleros. Este año permanecieron en las iglesias para que la lluvia no perjudicara los barnices, las pinturas ni los maquillajes de sus horrorizados personajes. Los curas con sus vestimentas más propias de un sacerdote pagano, los papones con sus capirulos bajo el brazo, sin poder exhibirse, la tarde se les lleno de frustración.
En Genarín, cuando subimos al restaurante para celebrar la santa cena, llovía. Cuando salimos de la cena, llovía. Nos dirigimos a la Plaza del Grano con la fe que da el abundante orujo que circuló por las mesas de nuestra Sagrada Cena, sabiendo que Nuestro Padre Genarín no se olvidaría de nosotros. Bajamos nuestros pasos, se colocó la procesión, comienza a sonar la música de la banda y ... cesó la lluvia.
Con paso lento, avanzamos hasta la Plaza de San Martín. Los gritos de ¡Viva Genaro!, ¡ El Orujo al poder!, nos acompañaban, y seguía sin llover.
En la Plaza de la Catedral, mientras se oían los versos:

“Las agujas de sus torres
se peinan con los luceros.
La luna alegre y morena
en sus veletas de acero,
como veleta prendida,
la satura en su misterio
de purpurina y de embrujo,
de marfil y de reflejos.”

se abrió un claro entre las nubes y la luna, preciosa y llena de luz, iluminó la escena. La lluvia era ya un recuerdo.

Concluye la procesión en la Carretera de los Cubos. El Hermano trepador hace la ofrenda, se oye por la megafonía la Encíclica del año, y los gritos de ¡Viva Genaro!, ¡Genarín, Genarín!, llenan la noche. La cofradía se retira para recoger todos los elementos de la procesión, se guardan .... Y comienza de nuevo el chaparrón.

Todo esto parecerá un hecho fortuito, acaso una casualidad, pero si en Sevilla, que este año llovió tanto que tuvieron que suspender la procesión de la Macarena, hubiese cesado de llover a la hora de la salida de la procesión y continuado lloviendo una vez que hubiese concluido, lo considerarían un milagro ( o por lo menos una intervención de la virgen de su devoción). Y si esto mismo sucede con Genarín, ¿porque no, si el hecho es el mismo?. Así pues, este es un milagro de Genarín en este año de gracia de Nuestro Padre Genarín del 2009.